Paz y alegría. Seamos coherentes con nuestros deseos y hagamos de la tierra un lugar de vida y no de discordias.
Es tiempo para quedar con los amigos un rato y charlar de todo menos de aquello que no sea Paz. Recordar a los nuestros, aprender de otros que ahora viven cerca de nosotros, entender que no estoy solo, ayudar a los que veo cada día que lo necesitan, atender a los mayores, a ellos con una simple sonrisa y un poco de compañía les basta. Hacer lo que siempre quisimos hacer y no queríamos hacerlo por aquello de que es una idiotez, que bien puede servir para tantos otros.
Es tiempo para la familia, para el hogar, para atender lo que apenas dejamos tiempo durante los días de trabajo, de estresante trabajo. Es tiempo para apagar la tele, para no saber más que de los tuyos y de quienes necesitan de ti. No quiero extenderme demasiado en recordarte que es tiempo de Navidad, un tiempo precioso para saber que te aman y que tú puedes amar. Un romance de San Juan de la Cruz, al que creo puede unirse cualquier creencia, cualquier cultura, porque habla de la sencillez, de la humildad…
Ya que era llegado el tiempo
en que de nacer había,
así como desposado
de su tálamo salía,
abrazado con su esposa,
que en sus brazos la traía,
al cual la graciosa Madre
en su pesebre ponía,
entre unos animales
que a la sazón allí había,
los hombres decían cantares,
los ángeles melodía,
festejando el desposorio
que entre tales dos había,
pero Dios en el pesebre
allí lloraba y gemía,
que eran joyas que la esposa
al desposorio traía,
y la Madre estaba en pasmo
de que tal trueque veía:
el llanto del hombre en Dios,
y en el hombre la alegría,
lo cual del uno y del otro
tan ajeno ser solía.
FELIZ NAVIDAD